Un grupo de investigadores argentinos desarrolla un modelo de inteligencia artificial capaz de “aprender” sin recibir órdenes humanas.
En un laboratorio del CONICET en Buenos Aires, un equipo multidisciplinario está desarrollando un sistema de inteligencia artificial que no necesita ser programado para aprender. Inspirado en el funcionamiento del cerebro humano, este modelo analiza patrones, reacciona ante estímulos y mejora con la experiencia.
El proyecto, liderado por la científica Florencia Brandi, busca crear IA que no dependa de grandes corporaciones ni de acceso ilimitado a datos. “Queremos que la inteligencia sea accesible, ética y descentralizada”, explica.
Este avance posiciona a Argentina dentro del debate global sobre el futuro de la IA responsable, una de las grandes temáticas tratadas en los últimos encuentros de TEDTech y foros internacionales de innovación.




