La escritora cordobesa María Teresa Andruetto, una de las voces más influyentes de la literatura argentina contemporánea, tiene una historia profundamente conectada con nuestra región. Su recorrido vital y creativo la une de manera directa con Villa Allende, Cabana y todo el corredor de Sierras Chicas, donde hoy sigue escribiendo y construyendo comunidad lectora.
De su infancia humilde al camino universitario
Andruetto nació en Arroyo Cabral y se crió en Oliva. A los 17 años decidió mudarse a Córdoba capital para estudiar, iniciando así un camino que marcaría toda su vida.
Durante los primeros años atravesó momentos de gran precariedad económica. Tras un breve paso por la Patagonia en los inicios de la dictadura, regresó a Córdoba y se inscribió en un plan del Instituto Provincial de la Vivienda. Gracias a ese programa estatal, recibió una vivienda pequeña en Villa Allende. Ese primer hogar propio en nuestra ciudad fue un punto de apoyo clave en su adultez temprana.
El arraigo en Cabana y la vida serrana
Con el tiempo, Andruetto eligió radicarse definitivamente en Cabana, el pequeño y encantador poblado de Sierras Chicas.
Desde esa ladera serrana, rodeada de naturaleza, animales y una biblioteca siempre creciente, continúa escribiendo, investigando y dando talleres. La vida en la montaña no solo le dio paz, sino también un ritmo creativo que define su obra: íntima, reflexiva, profundamente humana.
Una literatura que dialoga con la memoria y la identidad
Su escritura gira en torno a temas como la identidad, la memoria histórica, las voces silenciadas y los vínculos familiares. Considera que la literatura es una “memoria interpeladora”, un espacio donde pasado y presente conversan y se cuestionan mutuamente.
Para Andruetto, la lectura es un gesto transformador y la figura del lector es central: busca formar lectores críticos, sensibles y capaces de habitar un libro más allá de sus páginas.
Una referencia cultural para Villa Allende y Sierras Chicas
La trayectoria de Andruetto inspira a docentes, mediadores culturales y jóvenes de toda la región. Su presencia cercana, sumada a su compromiso por fomentar la lectura, convierte a Cabana en un polo simbólico de creación literaria dentro de las Sierras Chicas.
Para Villa Allende, su historia tiene un valor especial: aquí recibió su primera vivienda, aquí comenzó a consolidar su vida adulta y aquí, muy cerca, sigue expandiendo su mundo creativo.




