El edificio del nuevo centro de salud ya está terminado, pero todavía no recibe pacientes. Mientras tanto, se mantiene la discusión sobre su futura administración y el modelo de atención que se implementará.
El futuro del nuevo hospital de Villa Allende vuelve a ocupar un lugar en la agenda pública local. A pesar de que el edificio se encuentra terminado, su apertura continúa pendiente y persisten los interrogantes sobre los plazos para comenzar a prestar servicios.
Uno de los principales puntos de discusión está relacionado con el modelo de gestión que tendrá el establecimiento.
El intendente Pablo Cornet planteó la posibilidad de implementar un esquema público-privado, mediante el cual un operador privado podría encargarse del funcionamiento, con financiamiento municipal destinado a garantizar determinadas prestaciones para los vecinos.
La alternativa generó cuestionamientos de sectores de la oposición y de vecinos que consideran que el hospital debería funcionar íntegramente bajo administración pública, teniendo en cuenta que su construcción fue financiada con recursos estatales.
Más allá de las diferencias sobre el modelo de gestión, continúa pendiente una definición concreta sobre la puesta en funcionamiento del establecimiento y los servicios que finalmente ofrecerá.
La situación adquiere especial relevancia para una ciudad que ha experimentado un importante crecimiento poblacional y que demanda respuestas en materia de infraestructura sanitaria.




